Siete años después

Sede de Lehman Brothers el día que se declaró en bancarrota. Foto: Robert Scoble. Fuente: Flickr

Sede de Lehman Brothers el día que se declaró en bancarrota. Foto: Robert Scoble. Fuente: Flickr

Estamos de aniversario. Acaban de cumplirse siete años del comienzo de la catalogada por muchos como “la mayor crisis financiera desde el crac del 29”. La luctuosa onomástica hace referencia a un hecho concreto, por todos conocido: la caída de Lehman Brothers, hasta entonces uno de los mayores bancos de inversión del mundo y, por tanto, uno de los motores financieros del planeta.

Su estrepitoso final, acelerado por la negativa del Gobierno a rescatarlo con dinero público, puso de manifiesto la falacia sobre la que estaba construida la economía mundial. Un gigante con pies de barro, sin cimientos, asentado sobre la especulación y la fragilidad de las burbujas (inmobiliaria, financiera, comercial…). Lehman Brothers arrastró en su caída a sus “homólogos” del resto del mundo occidental y el pánico se extendió por los parqués hasta llegar a los eslabones más débiles de la pirámide de consumo.

Foto: Reuben Ingber. Fuente: Flickr

Foto: Reuben Ingber. Fuente: Flickr

Y siete años después, ¿qué? Es la pregunta que toca ahora, y la respuesta no resulta fácil ni concluyente. Sin ir más lejos, y contra el discurso triunfalista de los gobiernos, la OCDE acaba de revisar a la baja sus previsiones de crecimiento mundial, especialmente en la zona euro. Para más inri, atribuye a factores coyunturales (“viento de cola”) los buenos resultados de los últimos meses. Concretamente, la importante y favorable rebaja en el coste de la energía (petróleo), la depreciación del dólar frente al euro y la bajada de los tipos de interés gracias a los estímulos del BCE. Unas circunstancias que, según el organismo internacional, deberían haber provocado un crecimiento mayor, como ha ocurrido en Estados Unidos , donde el crédito a la empresa privada, por ejemplo, fluye ya a un ritmo del 8% anual de incremento.

¿A qué se debe? ¿Es que no hemos aprendido nada? Según la OCDE, el principal lastre de las economías europeas es el nivel de deuda, acompañado de los elevados índices de paro. Y pone el acento, concretamente, sobre el sistema bancario, al considerar que no ha sido convenientemente saneado. Y nuestro INE tampoco desdice estas estimaciones, al corregir a la baja los datos del PIB entre 2011 y 2013 así como el crecimiento del consumo, uno de los pilares de la recuperación.

Hoy mismo, la Reserva Federal comunicará si suben o no los tipos, y todo el mundo aguarda sus conclusiones. Una vez más, Estados Unidos marcará la pauta.

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