In This World

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Hace años tuve ocasión de ver el filme “In this World”, de Michael Winterbottom. No es ciencia ficción, sino un docudrama sobre la odisea de la inmigración impulsada por las guerras y la pobreza. Lo que más recuerdo es la habilidad del director para meter al espectador en la piel del inmigrante. Al final de la película, uno se siente tan identificado con las penurias de los protagonistas que realmente duele la indiferencia de los ciudadanos europeos cuando les piden una limosna.

Creo que deberían reponer la película. En prime time y con visionado obligatorio para todos los públicos: ciudadanos y gobernantes. Porque parece que las dramáticas imágenes de la isla de Kos y Macedonia no logran sacudirnos lo suficiente, como tampoco lo han hecho los cayucos y pateras; ni siquiera esas barcazas a merced de las olas del Mediterráneo que, aunque escasas, a menudo resultan mortales cuando no se viaja en ferry.

Y digo esto porque creo que la sensibilización puede ser el primer paso hacia la acción. Una acción contundente, coordinada, seria y definitiva. No las “tiritas” que acostumbra a utilizar Europa para frenar la hemorragia. Lo que está sucediendo estos días en los Balcanes, con millares diarios de hombres, mujeres y niños empujados por la desesperación y la guerra, traslada al resto del continente un drama que, hasta ahora, parecía responsabilidad exclusiva de los países mediterráneos, puerta de entrada desde Asia y África. Las avalanchas del Eurotúnel inspiran en el plácido refugio británico el simbolismo de la valla de Melilla y la oleada xenófoba en Alemania hace revivir dramáticos episodios históricos.

Las normas europeas de asilo, que contemplan el derecho de asistencia para los refugiados, se quedan cortas ante el abrumador desembarco de los últimos días y las labores humanitarias resultan claramente insuficientes para atender una situación de dimensiones desproporcionadas. Por eso, habría que empezar por acudir a la raíz, a la génesis de toda esta situación. No me cabe ninguna duda de que todas estas familias que atraviesan la hostil Macedonia preferirían vivir plácidamente en su Siria natal.

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