“Daños colaterales”

Mercadillo en Atenas. Foto: Raúl Villalón. Fuente: Flickr

Mercadillo en Atenas. Foto: Raúl Villalón. Fuente: Flickr

Para valorar el posible impacto de la situación griega en la economía española, hay que irse a datos macroeconómicos, porque su incidencia en la contabilidad empresarial podría calificarse de insignificante. La razón principal es la baja exposición de nuestras empresas al mercado heleno, derivada, precisamente, de la evolución de la crisis griega en los últimos años. Hablando claro: la “espantada” se fue produciendo paulatinamente, a la vista de distintos indicadores. Por un lado, la recesión en sí, especialmente virulenta en aquel país que, como todos bien sabemos, hubo de pedir no uno, sino dos rescates (abocado a un tercero si, finalmente, se llegase a algún acuerdo). Por otro lado, la gestión de esos rescates y de la deuda por parte de los sucesivos gobiernos, que ha dejado más de un episodio de incertidumbre en los mercados. Y, de trasfondo en todo el proceso, la debilidad de la demanda en una economía nacional marcada por el paro, los recortes y los ajustes.

Pserimos, Grecia. Foto: Irene Grassi. Fuente: Flickr

Pserimos, Grecia. Foto: Irene Grassi. Fuente: Flickr

Según los datos de la Secretaría de Estado de Comercio que reproducen varios medios de comunicación, los ingresos de los negocios españoles en Grecia se han reducido a la mitad en los últimos años, de 2.765 millones en 2008 a 1.078 en 2013, el último dato registrado. Una de las empresas con mayor presencia es la gallega Inditex, con 154 tiendas en Grecia. Aunque su presencia es significativa, el grado de exposición no lo es tanto, en proporción a su tamaño: representa el 2’35% de su expansión internacional en número de tiendas; un porcentaje menor si hablamos de facturación.

Ferrovial, ACS, Acciona, Iberdrola… son otros de los gigantes españoles con presencia en el mercado griego. En total, según los datos del ICEX de 2014, el número de empresas españolas con presencia en Grecia se reduce a 24. Mango, Imaginarium o Barceló son algunos ejemplos más. A éstas, que tienen presencia física en el país, el corralito les supondrá algunos quebraderos de cabeza y de contabilidad. Por lo de pronto, necesitarán autorización expresa para pagar a sus proveedores y, previsiblemente, verán reducidas sus ventas al no tratarse de productos de primera necesidad. También tendrán restricciones a la hora de mover capital desde Grecia a España. En todo caso, situaciones pasajeras mientras dure el corralito.

La mayor preocupación en estos momentos se debe a la incertidumbre sobre el futuro: ¿saldrá Grecia del euro?, ¿y de la Unión Europea?, ¿volverá al dracma? En caso de una devaluación de la moneda, las empresas con proyectos a largo plazo (como adjudicaciones de obra y servicios) son, obviamente, las que más padecerán los efectos, planteándose la posibilidad de rescindir contratos.

Esa incertidumbre, así como la amenaza de contagio, son también los factores que explican el galimatías que se vive en las Bolsas, tan reacias a la inestabilidad que celebran cualquier atisbo de llegar a un acuerdo, como el que alimentaba Tsipras esta misma mañana a través de una carta dirigida a los líderes de la antes conocida como Troika.

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2 pensamientos en ““Daños colaterales”

  1. Creo que Europa/ Alemania, se está ensañando con este pequeño país, que luego haya monaguillos o bufones que le rían la gracia a la Merkel no va más allá, me parece una falacia que esto quiera presentarse como una cuestión económica (entendamos en la forma), cuando en el fondo puede tratarse de un tema de supremacía, (conociendo el percal y la historia reciente nada me extraña)
    En definitiva una solución para Grecia, nada despreciable a mi modesto entender, sería la salida del Euro, sin salirse de Europa ( ya que en el tratado no se contempla la expulsión de ningún país) y al mismo tiempo vuelta a una moneda propia, evidentemente que esto produciría una fuerte devaluación de esta moneda, y perjudicaría a los ahorradores (pero a caso no les perjudica ahora y sin garantías de que esto mejore, sino al contrario esta situación con los actuales socios se presenta como una caída libre a un pozo sin fondo) más sin embargo, la devaluación de su moneda haría mucho mas atractiva la oferta turística del país, primera industria de Grecia, al mismo tiempo toda su producción agraria he industrias derivadas se volvería mucho más competitiva. Es para echar números. Y sin olvidar su situación geoestratégica, otra carta importante en manos de los Griegos, entonces Alemania/Europa “cuidadín” no tropecéis otra vez con al misma piedra.
    Uncordial saludo.

    • Ante todo, gracias por tu comentario! Coincido contigo en que se trata de una cuestión más política que económica, pero en mi condición de economista me pareció interesante este enfoque. Un saludo!

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