El cancerbero de la deflación

Finalmente, Mario Draghi no solo cumplió sino que superó las expectativas. En una comparecencia que eclipsó el resto de la actualidad económica (incluido Davos y los datos de la EPA), el presidente del Banco Central Europeo hizo gala, una vez más, de su sentido del deber y cogió el toro por los cuernos, algo a lo que no nos tienen muy acostumbrados los líderes actuales, más dados a eludir responsabilidades que a afrontarlas con seriedad y firmeza.

Mario Draghi en una imagen de archivo. Foto: ECB. Fuente: Flickr

Mario Draghi en una imagen de archivo. Foto: ECB. Fuente: Flickr

60.000 millones de euros al mes durante un año y medio (más de 1 billón de euros en total) es la cantidad que inyectará el BCE en la eurozona para compra masiva de deuda, pública (unos 45.000 millones al mes) y privada (los 15.000 millones restantes). La medida, ya adelantada y prevista por los inversores (aunque se barajaban cifras menores), supone un cambio de tendencia en la política monetaria. Una aproximación al estilo de los Estados Unidos que, en un plazo de tiempo similar al que lleva luchando Europa contra la crisis, logró una espectacular remontada traducida fundamentalmente en estabilidad financiera y una importante reducción del paro. La misma receta no tiene por qué dar los mismos resultados. Para empezar, el escenario político europeo –una suma de estados con diferentes grados de liderazgo y capacidad de influencia- no es equiparable al norteamericano. Por otra parte, el momento tampoco es el mismo. Coincide con unas previsiones económicas poco alentadoras por parte del Fondo Monetario Internacional y con un contexto político en fase experimental cuyo desarrollo y consecuencias son difíciles de prever.

El objetivo de Draghi es dar muerte al monstruo de la deflación. Aún no se ha manifestado como tal, pero la mera posibilidad de que esto suceda y arrastre a Europa a repetir el calvario japonés justifica que se adopten medidas preventivas. Podríamos definir a Draghi como el cancerbero de la deflación. En la comparecencia de ayer también adelantó que, si los 60.000 millones al mes no son suficientes para reactivar el consumo, aún tiene más balas en la recámara. Su misión es cumplir la encomienda que el BCE tiene establecida en su mandato fundacional: mantener la inflación por debajo del 2%, pero cerca de ese porcentaje, para evitar el riesgo deflacionista. El dinero empezará a llegar en marzo. Pero su anuncio ya está surtiendo efecto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s