De operación en operación

Punica Granatum es el nombre científico del árbol del granado. Foto: Jaime Sancho. Fuente: Flickr

Punica Granatum es el nombre científico del árbol del granado. Foto: Jaime Sancho. Fuente: Flickr

Cuando aún no nos habíamos recuperado del impacto de las tarjetas opacas, llegan el juez Velasco y la “Operación Púnica” en un nuevo alarde de la habilidad de las fuerzas de seguridad para bautizar casos. Púnica se refiere, al parecer, al nombre en latín del árbol de la granada, en claro “homenaje” al principal imputado de la trama en cuanto a relevancia pública: el que fue mano de derecha de Esperanza Aguirre, Francisco Granados.

La Operación Púnica llega después de otras muchas. Sin pensarlo demasiado, se me vienen a la cabeza varios nombres: Pokémon, Pikachu, Gürtel, Bárcenas, EREs fraudulentos, operación Malaya, Orquesta, Zeta, Campeón, caso Palau, Nóos, Palma Arena… Hay ejemplos para todos los colores (políticos) y espacios geográficos. Aunque todos comparten denominador: corrupción en la relación entre lo público y lo privado.

Francisco Granados dimitió de sus cargos hace 8 meses. Foto: PP de Madrid. Fuente: Wikicommons

Francisco Granados dimitió de sus cargos hace 8 meses. Foto: PP de Madrid. Fuente: Wikicommons

Por lo que sabemos hasta ahora, la Púnica se podría llevar la medalla. Las cifras son apabullantes: 250 millones de euros en dos años de adjudicaciones públicas, 51 detenidos entre políticos y empresarios en cuatro comunidades autónomas, más de 400 cuentas bancarias bloqueadas… Y una docena de delitos bajo sospecha: blanqueo de dinero, falsificación de documentos, delitos fiscales, cohecho, tráfico de influencias, malversación de caudales, prevaricación, revelación de secretos, negociaciones prohibidas a funcionarios, fraudes contra la administración y organización criminal.

Y todo sale a la luz en el día en que celebrábamos los buenos resultados de la banca española en los test de estrés (aunque la Bolsa no fuera precisamente efusiva), lo que pone en evidencia que hay poco que celebrar mientras no seamos capaces de poner freno al fraude y la corrupción que, más que una consecuencia, han sido uno de los detonantes de la crisis. Otro de los denominadores comunes de todas estas operaciones es, precisamente, que tienen sus raíces en el boom del ladrillo, la especulación y la ausencia de control. Pero la solución no depende sólo de los políticos, como responsables de sanear el ejercicio del poder, y de los jueces y fiscales anticorrupción como garantes de la legalidad. También compete a los ciudadanos. Hace sólo unos días conocíamos otro dato que no debería pasar inadvertido: Hacienda deja de ingresar 12.400 millones por fraude e insolvencias. El dato se refiere a 2012 e implica el 18% de lo que se debería haber recaudado. Se debe a varias causas (incluidas quiebras, insolvencias y errores informáticos) pero fundamentalmente es consecuencia del fraude practicado por los contribuyentes en sus declaraciones.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s